Todo el Universo, desde el sol más potente hasta el átomo más pequeño, se halla controlado por leyes. Existe un orden perfecto por doquier. El sol realiza sus funciones con regularidad perfecta. Las estrellas y los planetas giran de manera ordenada y se hallan también gobernados por leyes. En el vasto Universo sólo el hombre quebranta estas leyes y normas, y es el único ejemplo de discordancia. Desoye con tozudez las normas sanitarias y lleva una vida de disipación que le sumerge en el sufrimiento, la enfermedad y la desarmonía; ignora deliberadamente las normas de higiene y el recto vivir, y se lamenta luego, con amargura, cuando enfermedades incurables le atacan. La salud física y mental es riqueza. Un precioso bien para todos. La carencia de salud es un impedimento serio en el camino de la vida. El hombre sano sonríe siempre, se muestra alegre y feliz y realiza sus deberes diarios con facilidad; es capaz de las tareas más pesadas sin que la fatiga lo doblegue, debido a que posee elevada eficiencia mental y física.

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